jueves, 8 de diciembre de 2011

Y que a veces solo nuestros cuerpos responden. Que el cerebro está drogado y el corazón ni late. Entonces hacemos lo que-no-queremos y nos decimos jóvenes. Ahí es cuando la proyección no funciona, ahí es donde me quise quedar.

1 comentario:

Unknown dijo...

Pamela Ignacia, ojalá te hayas encontrado :) eras una mina bacán (no creo que hayas cambiado), aprendi varias cosas contigo, por ti empecé a escribir, que estés la rajaaaaa, un abrazo.