sábado, 26 de febrero de 2011

Soñé la última noche que existía solo un hombre en mi país que decía la verdad. El problema mayor era que otros cien seres vestidos de rojo lo tenían encerrado bien lejos de la capital. Solo indios, soñadores y fetos tenían la posibilidad de encontrarlo, solo tenían que hablar. Pero parecía que el miedo les ganaba y así seguíamos por años. No alcancé a ver el futuro, desperté.