.
Qué tal? Tres o cuatro años menos, los mismos padres. Cuando con suerte escribía solíamos visitarte, sí. Yo te hablaba, ¿recuerdas?, en pensamientos de verde y gris, sitio extraño. Y pedí aquel arreglo, pensando en tu entretención, te creía pequeño entonces... ¡como si te sirviese! Lo único que ahora pediría para vos sería aire y latidos, supongo.
Recuerdo haber pensado en soledad y llanto al conocer temprano la historia. Pero sabes, todo sigue perfectamente azul por acá, los viejos en el sofá y la gota de alegría latiente saltando en la cocina. Y si estuvieses serías quizás, quizás, el centro sobrio... aunque conociéndonos tal vez serías un payaso arcoiris más entre nosotros. Sería extraño tenerte, sentirte... pero blanco, la luna que amo te quizo arriba o quién sabe donde y espero te asomes de vez en cuando.
Necesitandote quizás, recordando lo inexistente, seguiré respirando mientras mi luna lo permita y tú siendo bruta tierra y suspiros mientras esa cruz viva en noventa grados.


1 comentario:
Es redefinir la mueerte, eso de decir 90 grados :) Tiene estilo...
E interesante... me llego... sera que vengo de ver al noventagradeado de mi familia... :D
Sigue escribiendo, que sino te obligo! :@
Publicar un comentario